Saludamos con alegría este homenaje a la persona que fue y será para nosotros y nosotras un luchador del pueblo colombiano. Mateo fue un amigo, un compañero y, sobre todo, un ejemplo de compromiso con la transformación de este país. Él nos inspiró, como lo sigue aún haciendo, a poner todas nuestras fuerzas para realizar las causas del pueblo. Su compromiso, su entrega y su capacidad de comprender los problemas nacionales desde una óptica regional y local, es una de las tantas cosas que aprendimos de su trabajo, además de su capacidad para articular luchas desde la base, en un país que necesita un movimiento popular unido, dispuesto a asumir los retos del presente con inteligencia, entrega y humildad. Su trabajo estudiantil, con jóvenes y con la minga social y comunitaria, nos enseña que para realizar nuestros sueños como pueblo, tenemos que ser capaces de trabajar con otros y otras, porque la lucha no está únicamente aquí, sino también allá.
Recordando a Mateo








