El pasado 6 de mayo se cumplieron cinco años del asesinato de Nicolás Neira por parte del organismo policial ESMAD (Escuadrón Móvil Anti-Disturbios) . Hace cinco años, Nicolás marchó en la movilización del primero de mayo. Pero este era solo un simple indicio de un joven que había cambiado el giro de su vida apenas teniendo 15 años. Con una perspectiva social lúcida y proyección política decidida y entusiasta, Nicolás Neira sería hoy participante activo de las contiendas desde abajo, de las contiendas libertarias y populares. Contiendas que las ilusiones y distorsiones sociales suelen distanciar a una despreocupada parte de la juventud. Pero el poder estatal, a través del uso brutal de la fuerza, detuvo su camino abruptamente aquel primero de mayo de 2005. El ESMAD, parte de la Policía nacional de Colombia, lo acorraló desprevenido e indefenso. Los fusilantes puntapiés y los garrotes implacables sobre su cabeza, lo intentaron silenciar. Resistió varios días, pero el 6 de mayo la muerte no le dio tiempo para continuar.
