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COMUNICADOS RED

DECLARACIÓN INTERNACIONAL CONTRA LA BRUTALIDAD POLICIAL Y LA REPRESIÓN JUVENIL EN COLOMBIA

El pasado 6 de mayo se cumplieron cinco años del asesinato de Nicolás Neira por parte del organismo policial ESMAD (Escuadrón Móvil Anti-Disturbios) . Hace cinco años, Nicolás marchó en la movilización del primero de mayo. Pero este era solo un simple indicio de un joven que había cambiado el giro de su vida apenas teniendo 15 años. Con una perspectiva social lúcida y proyección política decidida y entusiasta, Nicolás Neira sería hoy participante activo de las contiendas desde abajo, de las contiendas libertarias y populares. Contiendas que las ilusiones y distorsiones sociales suelen distanciar a una despreocupada parte de la juventud. Pero el poder estatal, a través del uso brutal de la fuerza, detuvo su camino abruptamente aquel primero de mayo de 2005. El ESMAD, parte de la Policía nacional de Colombia, lo acorraló desprevenido e indefenso. Los fusilantes puntapiés y los garrotes implacables sobre su cabeza, lo intentaron silenciar. Resistió varios días, pero el 6 de mayo la muerte no le dio tiempo para continuar.

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Sobre la realidad del Primero de Mayo en Colombia: la represión de la juventud

Hace 5 años, cuando marchábamos hacia la Plaza de Bolívar de Bogotá, cerca de 300 jóvenes nos reunimos con alegría y expectativa para recordar a los mártires de Chicago. Las banderas negras se agitaban por todo lado, se cantaba “A las barricadas” y se vivía en un ambiente general de búsqueda de libertad y justicia. Ese día se hicieron las usuales pintas en las paredes de los edificios, bancos y locales comerciales del centro de la ciudad, mientras se oía el punk y el hip hop de un camión que nos acompañaba. Todo se vivía en completa tranquilidad, sin embargo pronto fuimos avisados de que seríamos dispersados por el ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios). La policía ya estaba cansada de ver tantos jóvenes protestando y quería acabar rápidamente la concentración. Ante esto decidimos hacer un gran bloque, tratando de mantenernos unidos y unidas. No obstante, la policía, de la manera más inesperada, nos atacó tirando una granada de dispersión en la calle. Después de eso sólo oímos explosiones, olimos gases y recibimos golpes en nuestros cuerpos. En medio del caos, un compañero de tan sólo quince años, fue golpeado en la nuca con un bolillo. El policía del ESMAD, que le había propinado el golpe, llamó rápidamente a sus compañeros. Cerca de seis policías lo rodearon. Nosotros y nosotras no teníamos cómo llegar hasta el compañero herido, pero después de un tiempo logramos normalizar la situación. En ese momento vimos que Nicolás Neira estaba muy lesionado, yacía tendido en el piso, pensamos lo peor. Inmediatamente, Nico fue llevado a la clínica, donde permaneció en coma y murió seis días después. 

Ese mismo Primero de Mayo por la noche, las noticias mostraban otra realidad. Cada noticiero sostenía algo distinto, pero todos apuntaban a echarle la culpa a los marchantes. Por eso se decía que Nicolás había sido golpeado por los mismos manifestantes, que había sido víctima de una pelea de jóvenes, que lo había atropellado el camión de la música, etc. Todos estos informes fueron dados después por el ESMAD en los registros de la fiscalía. La mayoría buscaban y aún buscan acusar a los jóvenes de la represión vivida ese día. Después del asesinato de Nicolás, muchos y muchas nos dedicamos a denunciar los hechos. Hicimos campañas, jornadas de propaganda y acciones legales, entre otras cosas. Sin embargo, la represión se dejó sentir aún más fuerte y vinieron las amenazas, los seguimientos y los hostigamientos.

Cinco años han pasado desde ese fatídico día y hoy el ESMAD sigue siendo uno de los principales actores de la represión juvenil. La brutalidad policial se mantiene como una constante represiva en el escenario de la protesta social colombiana. No hay que olvidarlo: el ESMAD no sólo ha cobrado la vida de Nicolás, sino de otros compañeros y compañeras que nos acompañado en la lucha por la otra Colombia.

Ayer, primero de mayo de 2010, el aparato represivo retornó con un mayor ímpetu. En el centro de la ciudad hubo una batalla campal que se convirtió en noticia de primera plana en los medios. Pero, nada se dijo sobre lo que nos tocó vivir en el sur de la ciudad. Hace unos tres años venimos construyendo, entre jóvenes, mujeres, estudiantes, viejos y barristas, una marcha que camina desde los barrios populares hacia el centro de la ciudad. Poco a poco se suma más gente que camina con nosotros y nosotras por la avenida Primero de Mayo que atraviesa de occidente a oriente a la ciudad de Bogotá. La marcha “Primero de mayo, primero el sur”, esta vez fue muy concurrida. Se cantó muchísimo, se tocó música, se hicieron numerosas pintas. En resumidas cuentas, el Poder Popular marchaba por las calles del sur de la ciudad. Sin embargo, dos horas después de iniciada la protesta fuimos rodeados y rodeadas por fuerza disponible de la policía y por el famoso ESMAD. Como siempre este escuadrón hizo de las suyas: atacó golpeando a varios compañeros y compañeras, intimidó con sus bolillos y escudos, intentó impedir que la marcha pudiera seguir avanzando. Varias personas tuvieron que huir del lugar y algunas fueron detenidas. El único motivo que tenía la policía para atacarnos era impedir nuestro derecho a la protesta. Consecuentes con el ideario de la seguridad democrática, el ESMAD estaba buscando disolver rápidamente la protesta del sur. Pero, no nos dejamos. Aunque lograron dispersar en cierta medida la marcha, varias personas pudimos permanecer en el lugar y después de una tensionante hora de negociación se logró continuar y llegar hasta la Plaza de Bolívar. Afortunadamente, esta vez logramos seguir con la protesta, pero por poco la situación pudo haber sido otra. Ayer mientras recordábamos a Nico, pudimos haber sido víctimas de lo mismo que le sucedió a él. La brutalidad policial tiene en su mira a los jóvenes, porque sabe que la juventud protesta, que es rebelde, que está buscando construir otro país.

Red Libertaria Popular Mateo Kramer

 

   
   

No a la Re-elección del Militarismo, la Pobreza y el Terrorismo de Estado

El Gobierno de Uribe Vélez ha convertido parte de su programa de gobierno, en política de Estado.  De esta forma la desfinanciación de la educación y la salud pública, la privatización de los servicios  públicos esenciales, la profunda precarización laboral, la desprotección social de las trabajadoras y los trabajadores, la militarización de la vida y la inmensa actividad del Terrorismo de Estado, han pasado a ser ahora principios permanentes que todas las personas supuestamente debemos respetar y todas las instancias del poder gubernamental seguir y aplicar.

Y es que Uribe ha convertido en su bandera todos los viejos proyectos de las Clases Dominantes del País y lo ha hecho sentado sobre los tres pilares en los que descansa su Estado Comunitario: 1) Cohesión Social, que quiere decir miedo, destrucción de la organización popular autónoma y control autoritario y militar de nuestras vidas. 2) Seguridad Democrática, que significa eternizar la guerra sucia con la insurgencia, legalizar las propiedades y las acciones del paramilitarismo y extender la confrontación a la población civil por un lado armándola y por otro lado liquidándola. 3) Confianza Inversionista, que se traduce en la precarización y el abaratamiento de nuestro trabajo, la quiebra de la pequeña industria y el empobrecimiento general de la gran mayoría de los campesinos  y en las enormes ganancias de los bancos, terratenientes y empresas multinacionales.  

Todas son acciones que venían de antes pero todas también, son políticas que en estos 8 años de campaña incesante del Uribismo se han profundizado bajo el signo de su obra: el gobierno de los ricos y los militares sobre la miseria de los empobrecidos. En tal contexto la oligarquía tradicional de bonitos apellidos que ha dominado el país desde hace mucho, se mezcla con la nueva burguesía-terrateniente y traqueta, surgida del narcotráfico, la especulación financiera y la labor asesina de las AUC, convirtiendo al país en un inmenso portaviones de los Estados Unidos donde se agita la hipocresía patriotera y el fantasma de la guerra contra los pueblos  y países vecinos.

De otra parte, la Corte Constitucional tumbó por ilegal una de las vías para la re-elección de proyecto que abandera el hoy presidente pero el Uribismo es claro: seguirá imponiendo a sangre y fuego su apuesta,  con copias caras o con copias baratas de Alvarito.  

Contra este proyecto, la alternativa es resistir con desobediencia civil frente al militarismo, con  auto-organización y autogestión contra la pobreza, con lucha social contra el Terrorismo de Estado y con la construcción de Poder Popular contra el Estado Uribista.
 
La Brutalidad Policial Mata
 
Nicolás Neira era un joven de sueños y esperanzas firmes y tenia 15 años cuando durante las Movilizaciones del 1ero de Mayo de 2005 fue muerta a punto de golpes por el escuadrón antimotines de la policía, el ESMAD. Oscar Salas era un enamorado de la comunicación y el arte, era estudiante de la Universidad Distrital y cuando fue muerto por una canica contenida en un gas lacrimógeno que contra su rebeldía lanzo el ESMAD tenia tan solo 20 años. Edgar Bautista un trabajador de la localidad de Bosa contaba también con 20 años cuando resulto herido por un disparo que un agente del ESMAD le propino en el pecho tras hacerle reclamo vehemente.
 
Todos cometieron el delito de ser jóvenes y de rebelarse contra la injusticia, todos recibieron como respuesta la violencia brutal de los guardianes de un orden en donde precisamente la injusticia es la ley de todos los días. Y son jóvenes aquellas personas que resultan quemadas en las estaciones policiales, y jóvenes las indígenas caucanas muertas por las balas disparadas por los antimotines, y jóvenes las desplazadas que luchan por sus derechos y son repelidas a punta de golpes de bolillo.
 
Juventud del pueblo reprimida con desempleo, falta de educación y ausencia de oportunidades, juventud  que es el blanco favorito de los matones policiales: La Violencia garantiza el Orden y no importa nada con tal de imponerlo. El ESMAD es la mejor razón que tienen los poderosos para imponerle a la juventud del pueblo el silencio y la sumisión. Que los y las obreras, campesinas y demás aprendan que es lo que les espera si continúan entorpeciendo los intereses del Poder Burgués, y que vean en el ejemplo de la juventud su propio futuro.
 
Sin embargo esta juventud y esta pueblo proponen cambiar esta situación odiosa, proponen resistir, proponen la Memoria, la Educación liberadora y la Cultura alternativa para defender la vida digna y libre. Proponen no dejar pasar la represión, desmantelar con hechos y con derechos los aparatos de muerte que dominan la vista, proponen contra la brutalidad policial y sus mecanismos, la organización, la palabra al viento y la alegre rebeldía
 


   

Frente a los decretos de emergencia social, Lucha por la salud popular!

El paseo de la muerte que sufrimos las usuarias y usuarios del sistema de salud Colombiano no ha dejado de empeorar. En un principio fue la Ley 100 del 93, cuyo ponente fue el por entonces senador de las privatizaciones: Álvaro Uribe Vélez, quien convirtió el derecho fundamental de la salud en un jugoso negocio para el Capital Financiero y dividió en dos los regimenes de prestación de servicio, obviando así lo universal de este. 

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