Mateo, el suizo de Tierradentro, estuvo en la Minga Social y comunitaria desde el comienzo. Estuvo en La María Piendamó. Estuvo en la marcha hasta Bogotá. Estuvo entre indígenas, campesinos y pueblo.
Con profundo dolor les informamos que en el día de hoy recibimos la nefasta noticia de la trágica muerte de nuestro entrañable compañero Mateo Kramer, ocurrida en las carreteras del Perú cuando se dirigía a la Argentina a encontrarse con su hermano.
Expresamos nuestra solidaridad a su familia y a quienes compartieron sus risas, su solidaridad, su cariño, su sencillez, sus aportes al proceso del pueblo colombiano y sus sueños por ver algún día nuestra Colombia libre y soberana. Durante diez largos años gozamos de su cálida presencia, aun cuando el terrorismo de estado toco sus puertas al expulsarlo del país.
“Un anoche cualquiera de noviembre llegó el viejo Mateo a la sede de Sinaltrainal en Palmira, acompañado de dos campesinos de Inza. Se había enterado que los corteros de caña en paro laboral tenían dificultades alimentarias y se vino desde el Cauca con un camión cargado de alimentos, papas, panelas y café orgánico, plátanos y muchas cosas más. Nos trajo su energía, sus risas y sus abrazos de solidaridad y de esperanza para los huelguistas y para quienes acompañábamos esta gloriosa lucha. Así fue Mateo, siempre llegó, siempre estuvo donde más se necesitaba, donde se debe estar. Hablamos hasta la madrugada del día siguiente. La Minga, las movilizaciones populares, las dificultades de las organizaciones y las perspectivas en la construcción de la nueva Colombia. Hicimos muchos planes para fortalecer la organización de los corteros de caña y el proyecto popular que se levanta en el Valle del Cauca.” Así fue el Mateo.
Acogemos y compartimos el sentimiento profundo de cariño y hermandad con que la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca – ACIN, le informa al mundo los aportes extraordinarios de Mateo a nuestro pueblo.
“Mateo el Suizo de Tierradentro, estuvo en la Minga Social y Comunitaria desde el comienzo. Estuvo en La María Piendamó. Estuvo en la marcha hasta Bogotá. Estuvo como ha estado desde hace tanto entre nosotras y nosotros, indígenas, campesinos y pueblo. Con su mirada azul y transparente, con su música y su sonrisa, con su videos y sus habilidades, con su compromiso y su palabra franca, con sus abrazos abiertos y sentidos. Estuvo y está. No es por decirlo. Tan hermoso que no puede morir. Tan presente que no merece dejar de estar por la mediocridad de un accidente.
Mateo, hermanito, panita, compa, llorando te abrazamos y te escribimos esta carta. No te has ido, ni te puedes ir, ni nos dejas. No te has muerto Mateo. Gracias por esa vida tan linda y por ese ser que bien te nombra Mateo. Mateo Kramer, te queremos mucho: toda tu familia con nosotras y nosotros te quiere. Te exigimos que sigas por ahí como siempre, desafiando tanta mierda con la pureza de tu vida. Si te fuiste de viaje Mateo; buen viaje. Que te acompañen los espíritus que te mereces y que te llegue a donde estés este amor que te ganaste y que nos entregaste. ”
Hasta siempre, compañero Mateo. Gracias por su ejemplo, por luchar junto a nuestro pueblo, gracias por soñar con nosotros la nueva Colombia, la del pueblo, la de las grandes mayorías.
Edgar Páez M.
Dirección Nacional
Sinaltrainal







